Alltech lanza Olerix para mejorar el crecimiento y la eficiencia alimentaria de los cerdos

A veces, la mejora de un pienso no llega con un gran salto tecnológico, sino con una mezcla bien afinada que intenta rascar eficiencia justo donde más se nota. Y eso es, precisamente, lo que ha movido Alltech con Olerix: un aditivo fitogénico propio para cerdos que busca ayudar al crecimiento animal y mejorar el aprovechamiento del alimento sin disparar el coste para el productor.

La empresa quiere que cada kilo de pienso rinda más

Alltech ha presentado Olerix como una combinación vegetal diseñada para dos momentos muy concretos de la producción porcina: la fase de transición de los lechones y la de cebo, cuando el animal ya está engordando. No es una elección al azar. La compañía ha puesto el foco justo ahí porque son etapas en las que una mejora en la eficiencia puede traducirse en más rentabilidad. Y eso, en una explotación ganadera, pesa mucho.

La lógica que hay detrás es bastante sencilla de contar, aunque tenga bastante ciencia dentro: si el animal aprovecha mejor los nutrientes, necesita menos pienso para obtener un resultado parecido. Jose Soto, responsable de investigación monogástrica y técnico de Alltech, ha explicado que la literatura científica ya apunta a que los aceites esenciales pueden mejorar la utilización de nutrientes. Traducido al lenguaje del ganadero: cada saco puede dar un poco más de sí.

La empresa insiste en que el producto se ha pensado con una idea muy clara en la cabeza: que sea económicamente asumible. Y ojo, porque no se trata solo de mejorar en números de laboratorio, sino de hacerlo en fases donde el coste del alimento pesa de verdad sobre la cuenta final. En cebo, donde el consumo de pienso es elevado, cualquier mejora en eficiencia tiene más recorrido. Alltech sostiene que, en esa etapa, el rendimiento puede terminar compensando el uso del aditivo.

Una mezcla protegida para que llegue intacta al destino

Olerix no es solo una combinación de compuestos fitogénicos. Alltech también lo ha montado sobre una tecnología propia de recubrimiento que encapsula la mezcla bioactiva para que no se deteriore durante la fabricación. Dicho de otra forma: la empresa ha intentado que la fórmula sobreviva al viaje completo desde la planta hasta el pienso final. Y no es un detalle menor, porque de nada sirve una buena idea si se queda por el camino.

Ese tipo de protección busca mantener intacta la mezcla durante el proceso industrial, algo clave cuando se trabaja con aditivos que deben conservar su efecto. La compañía no ha entrado en más detalles técnicos sobre ese recubrimiento, pero sí ha dejado claro que la combinación de tecnologías forma parte del valor del producto. La apuesta de Alltech es juntar varias piezas propias en un mismo desarrollo para que el resultado funcione de verdad.

Además, el producto se está fabricando en Estados Unidos y la empresa prevé terminar diez ensayos a gran escala en porcino antes de que acabe el tercer trimestre. Después llegarán más pruebas. Es decir, aún queda recorrido antes de ver hasta dónde puede llegar Olerix en condiciones comerciales amplias, pero la compañía ya le ha enseñado cartas en la World Pork Expo celebrada en Des Moines, Iowa, los días 3 y 4 de junio de 2026.

El siguiente paso ya asoma en el horizonte

Lo interesante aquí no es solo el movimiento en porcino, sino lo que puede venir después. Alltech está evaluando Olerix también en aves, y los primeros trabajos apuntan a resultados parecidos a los obtenidos en cerdos. Aun así, la propia empresa admite que todavía faltan estudios para ajustar la dosis. Y ahí está la letra pequeña que siempre conviene mirar con calma.

Ese salto a otra especie no sería menor, porque ampliaría el alcance de una tecnología pensada para apretar mejor la eficiencia alimentaria en distintas explotaciones ganaderas. Pero, de momento, la compañía se mueve con prudencia y deja claro que no quiere precipitarse. La cuestión ahora es si esa respuesta positiva en porcino se confirma también fuera de ahí.

Mientras tanto, Alltech sigue explorando combinaciones entre sus distintas tecnologías para alimentar su cartera de productos para ganadería. En ese catálogo ya tiene enzimas, probióticos, minerales y secuestrantes de micotoxinas, así que no parece una empresa dispuesta a quedarse quieta. Soto también ha apuntado que combinar tecnologías no siempre es un camino lineal, porque a veces aparecen antagonismos entre ellas. Y eso obliga a separar lo que suma de lo que estorba.

Al final, el juego va de eso: encontrar qué piezas encajan bien juntas y cuáles no conviene mezclar. Hace años este tipo de planteamientos parecía más de laboratorio que de campo; hoy ya se están probando en serio. Habrá que ver cuándo llega Olerix al mercado con recorrido real y si el precio acompaña, porque ahí suele estar la madre del cordero. O del cerdo, en este caso.

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