El pasado lunes, los pescadores españoles se unieron a las protestas de los agricultores y ganaderos en la capital del país, Madrid. Y, en un acto simbólico que podría calificarse de la más castiza solidaridad marinera, decidieron distribuir generosamente bocadillos de calamares, recién hechos y entregados en bolsas de papel.
Las pancartas y el marisco fueron los dos protagonistas de una jornada que confirmó que el malestar por la actual situación económica y legislativa del sector no es ajena a ninguna región. Pescadores de Galicia, Málaga, Santa Pola o Soria mostraron su apoyo y esfuerzo unidos en un mismo grito de indignación. Todo un alegato visual y gastronómico que se sumó a las reivindicaciones de todo el sector primario.
La idea de repartir estos emblemáticos bocadillos madrileños durante la manifestación salió de un miembro de la Asociación de Pescaderos de Soria, Manuel Almazán, cuya finalidad era traer «un buen ambiente» al acto, algo que consiguió con creces. De esta forma, se produjo una novedosa y original sinergia agro-marina en pleno corazón de la capital.
No se trataba únicamente de contribuir a crear un atmósfera cordial, porque también querían llamar la atención sobre la necesidad de consumir más pescado y marisco, una forma de incidir y sensibilizar sobre una cuestión relevante para la economía y la salud de los ciudadanos.
La singular actuación de los pescadores no pasó inadvertida para la gran cantidad de agricultores y ganaderos que se concentraron en las protestas. Muchos portaban ropas y complementos relacionados con la pesca, como gorras y sombreros en forma de pesca o los clásicos delantales de pescaderos.
La concentración fue también una ocasión para que líderes del sector expresaran sus quejas al público y a los medios de comunicación. Destacaron las declaraciones de Javier Garat, presidente de la patronal Cepseca, quien afirmó que los problemas del sector pesquero son muy similares a los de agricultores y ganaderos españoles, y recalcó que la acción legislativa de la Unión Europea «está hundiendo al sector pesquero no solo español, sino en general al europeo».
Desde Fedepesca, su directora general, María Luisa Álvarez, enfatizó que esta protesta responde a la necesidad de «luchar contra la economía en los papeles que ahoga a la economía productiva», especialmente a las pequeñas empresas del sector.
En resumen, el sector pesquero español encontró una original y efectiva manera de solidarizarse con las protestas agrarias, a la vez que puso de manifiesto su problemática propia y recordó la importancia de aumentar el consumo de pescado.
