Asaja y COAG han rechazado el nuevo acuerdo agrícola entre la Unión Europea y Marruecos por incluir productos del Sáhara Occidental bajo control marroquí y por lo que consideran una tramitación opaca. El acuerdo incluye explícitamente los productos del Sáhara Occidental bajo control marroquí, una decisión que las organizaciones agrarias sitúan en el centro de sus críticas.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea considera el Sáhara Occidental un territorio no autónomo y jurídicamente distinto de Marruecos. A partir de ese precedente, ambas entidades sostienen que el pacto vulnera el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro y altera las condiciones de competencia en el mercado comunitario.
Reproche por el Sáhara Occidental
Las organizaciones inciden en que la sentencia europea fija un marco jurídico claro y que no puede ignorarse en un acuerdo comercial. Subrayan que la inclusión de productos de un territorio pendiente de descolonización desatiende ese marco y abre un frente político y legal de calado.
En ese contexto, acusan a Bruselas de obviar la sensibilidad del sector y el impacto sobre zonas productoras europeas con fuerte especialización hortofrutícola. El malestar se extiende a la forma: denuncian la aplicación provisional del pacto sin votación previa del Parlamento Europeo, algo que, a su juicio, deteriora la confianza en el proceso.
Etiquetado y competencia desleal
Asaja y COAG califican de «fraudulento» el sistema de etiquetado previsto. Consideran que presentar como origen marroquí lo producido en el Sáhara Occidental impide una trazabilidad real y favorece prácticas de competencia desleal en la cadena de suministro.
Reclaman mecanismos claros para el consumidor y para los operadores. Exigen un etiquetado obligatorio, claro y verificable que permita distinguir con precisión el origen de la mercancía y su encaje legal, y que facilite controles eficaces en frontera.
Costes para las explotaciones europeas
COAG, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, advierte de que la revisión del acuerdo erosiona la rentabilidad de las explotaciones hortofrutícolas de la UE al presionar precios y trasladar ventajas a actores con menor carga regulatoria. COAG advierte de un deterioro de la rentabilidad de las explotaciones hortofrutícolas europeas y apunta a un desplazamiento del valor hacia grandes importadoras en detrimento del agricultor comunitario.
Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de COAG, acusa a la Comisión Europea de perjudicar «al sector productor y al pueblo saharaui». Critica además que la Comisión avance en el acuerdo sin el aval previo de los eurodiputados, extremo que las organizaciones consideran un error político y un riesgo para el equilibrio del mercado.
En plena Fruit Attraction
Las críticas coinciden con la celebración de Fruit Attraction en Madrid, una de las citas clave del calendario hortofrutícola. En ese escaparate, el sector exhibe innovación, manejo integrado de plagas y mejoras en rendimientos, pero también expone su inquietud por la volatilidad de costes y la presión de las importaciones.
Góngora resumió el clima con una frase irónica sobre la celebración en los pasillos de la feria: a las grandes empresas que compiten «de la manera más desleal» con la fruta y la hortaliza española, dijo, «se les atragantará tanta celebración con ‘bloody marys’ de sangre de tomatero». La organización insiste en que el foco debe volver a la transparencia del acuerdo y a un sistema de control y etiquetado que no distorsione la campaña ni la posición competitiva de los productores europeos.
En paralelo, Asaja y COAG piden a las instituciones comunitarias que aclaren el alcance real del pacto, su calendario y los procedimientos de verificación previstos para evitar nuevas fricciones. Reclaman certidumbre regulatoria y controles equivalentes para todas las mercancías como vía para sostener la competencia leal y la viabilidad de las explotaciones.








