Las proyecciones sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC) tras 2028 son inciertas y están influenciadas por diversos factores, como las recientes elecciones europeas y la guerra en Ucrania. Expertos del sector han coincidido en que la evolución de esta política estará marcada por la geopolítica actual y las tensiones comerciales.
Propuestas a debate en el horizonte
El primer borrador de la nueva PAC podría estar listo para el otoño de 2025. Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se han programado encuentros con el sector agrario después de la Semana Santa para discutir los principales ejes de esta nueva fase. Esta iniciativa refleja el compromiso del Gobierno español de contar con la opinión de los actores clave en el sector.
Luis Planas, el ministro de Agricultura, ha enfatizado que España buscará una PAC "con personalidad propia, tanto institucional como jurídica, y bien dotada financieramente". Este enfoque busca responder a las necesidades manifestadas por las organizaciones agrarias del país, que están atentas a la evolución de estas políticas.
Desafíos y oportunidades en el contexto europeo
El contexto europeo también es determinante. En diciembre de 2024, durante la presidencia de Hungría, se aprobó un documento que destaca la importancia estratégica de la PAC para garantizar la seguridad alimentaria entre los 27 países miembros. Este documento subraya la necesidad de inversiones para améliorer la competitividad y sostenibilidad del sector agrario europeo. Sin embargo, la profesora Isabel Bardají, experta en economía agrícola, ha señalado que es necesario esperar a que se defina el nuevo marco financiero plurianual (MFP) de la UE, que no se espera antes de finales de año.
Bardají ha recordado que, a lo largo de los años, la PAC ha pasado de ser una política proteccionista basada en precios a un enfoque más centrado en la distribución de ayudas directas y la integración de objetivos medioambientales. Este cambio refleja cómo el sector agrícola se adapta a los nuevos desafíos que enfrenta.
Las expectativas medioambientales en la PAC 2028
A pesar de la evolución, la ambición por mantener un enfoque medioambiental sigue presente en la futura PAC. Bardají prevé que la PAC post-2027 continuará con su compromiso ambiental, aunque sin estar directamente ligada a la Estrategia de la Granja a la Mesa, que planteaba objetivos cuantitativos, como reducir el uso de fitosanitarios y fertilizantes. Esto sugiere un nuevo enfoque en el que los fondos se orienten más a quienes realmente lo necesitan, en contraposición a “los grandes capitales” que han ingresado al sector.
El conector entre la política agraria y la nueva realidad geopolítica, especialmente la situación en Ucrania, también es significativo. La futura PAC busca apoyar el relevo generacional y la integración de Ucrania en la UE, teniendo en cuenta que este país es un gran productor de cereales y girasol.
Un vistazo al futuro del marco financiero
Ignacio Atance, director del Servicio de Estudios de la Fundación Grupo Cajamar, ha compartido que entre los círculos europeos se habla de tres posibles opciones de estructura para el MFP. Este debate es crucial y se espera que alcance una resolución clara en mayo. La opción más viable podría ser establecer un “sobre” específico para cada país, manteniendo la PAC o al menos sus ayudas directas fuera de ese sobre, lo que garantizaría que los objetivos de la política agraria se mantengan intactos.
Asimismo, Atance ha subrayado la importancia de simplificar la gestión administrativa de la PAC, algo que ha sido ampliamente demandado por el sector. Desde octubre de 2024, se han introducido ciertas flexibilidades en la gestión de los ecorregímenes, facilitando la participación de los agricultores.
La necesidad de adaptación y el camino hacia adelante
Es evidente que la PAC está en un proceso de transformación constante, y las decisiones que se tomen en los próximos meses serán fundamentales para su futuro. Las adaptaciones necesarias para 2028 no solo pasarán por cuestiones financieras, sino también por un compromiso real hacia la sostenibilidad y el apoyo a los actores más vulnerables del sector.
Ahora más que nunca, el sector agrícola debe unirse para influir en el desarrollo de una PAC que responda a las necesidades de una agricultura moderna y resiliente. La intersección entre la política agraria y los desafíos globales nos brinda una oportunidad única para redefinir lo que significa cultivar y alimentar a la población en un mundo cambiante. ¿Qué papel crees que debería jugar cada uno de nosotros en esta transformación?








