El director del Instituto Interamericano para la Cooperación de la Agricultura (IICA), Manuel Otero, subrayó la importancia de la agricultura en el contexto del cambio climático durante la COP29 que se lleva a cabo en Bakú. En este evento, cerca de 200 países se unen para discutir posibles estrategias y financiamiento que apoyen la transición climática y la adaptación a sus efectos. Otero resaltó que la agricultura no solo es un sector clave para la economía, sino también un “instrumento de paz en tiempos de convulsiones y conflictos”.
Innovación y sostenibilidad en la agricultura
Manuel Otero, veterinario de profesión, compartió sus pensamientos sobre la necesidad de que los agricultores sean protagonistas en el debate sobre el futuro y la sostenibilidad de los modos de producción. Destacó que la ciencia y la innovación deben ser la base de las decisiones que se tomen, logrando así que la agricultura sea vista como parte de las soluciones a los problemas climáticos que enfrentamos.
En el mismo encuentro, Michael Kremer, Nobel de Economía 2019 y Embajador de Buena Voluntad del IICA, también abordó el tema de la innovación. Kremer enfatizó el “enorme” potencial de las herramientas tecnológicas, afirmando que métodos sencillos han demostrado aumentar la productividad entre los pequeños agricultores y mejorar la vida de las comunidades rurales.
El rol vital de los pequeños agricultores
Además, Kremer ejemplificó cómo la digitalización puede tener un gran impacto a bajo costo. Por ejemplo, mencionó que en Ecuador, la difusión de mensajes de texto ha permitido a los productores de papa manejar mejor plagas y enfermedades. De igual modo, en Colombia, los teléfonos inteligentes han proporcionado información precisa sobre las condiciones meteorológicas, cambiando las prácticas de producción.
El ministro de Desarrollo Agrario de Brasil, Paulo Teixeira, también participó en el evento, enfatizando la necesidad de financiamiento para prácticas agrícolas sostenibles. Teixeira hizo referencia al principio de responsabilidad diferenciada del Acuerdo de París y señaló la obligación de las naciones más ricas en aumentar sus contribuciones financieras para facilitar acciones climáticas globales.
Financiación para un futuro sostenible
Teixeira destacó que la agricultura familiar muestra una vulnerabilidad climática considerable, pero a la vez, tiene la capacidad de contribuir de forma decisiva a las soluciones climáticas mediante prácticas sostenibles. Por lo tanto, es esencial aumentar la financiación destinada a la adaptación de estos agricultores.
El ministro también recordó que en Brasil existen dos ministerios de agricultura: uno se dedica a la agricultura y la pesca a gran escala, y el otro, que es el suyo, se enfoca en apoyar a los pequeños agricultores a través de diversas iniciativas, como el programa de crédito Pronaf, así como políticas de agroforestería y desarrollo rural.
En medio de estas importantes discusiones, queda claro que el papel de la agricultura está en el centro de la lucha contra el cambio climático. Con un enfoque en la innovación y la sostenibilidad, es posible transformar la agricultura en un verdadero motor de cambio positivo en la sociedad. La colaboración y el compromiso a todos los niveles serán claves en esta labor, y es esencial que sigamos explorando las oportunidades que se presentan en este camino hacia un futuro más resiliente y sostenible.
