La diversidad marina, aparte de ofrecer una rica variedad de sabores y texturas, brinda la oportunidad de descubrir nuevas especies de pescados no tan conocidas por el consumidor común. Algunos de estos ejemplares, aunque pueden tener un precio más elevado debido a su menor volumen de capturas, cuentan con un singular sabor y versatilidad culinaria que los convierte en una excelente opción para aquellos paladares dispuestos a probar algo diferente.
El pescadero Alfonso Martínez, de la pescadería Pescados Borsamar, situada en la lonja de pescados de Mercamadrid, señala algunas especies que, aunque pasen desapercibidas, poseen una «gran calidad y versatilidad», invitando a los consumidores a ser un poco más atrevidos a la hora de seleccionar su próxima compra de pescado.
Entre las sugerencias de Martínez se encuentra el «mero rubio o amarillo», una especie característica del Mediterráneo conocida por buscar aguas templadas. Este pez, cuya dieta se basa en mariscos y pequeños crustáceos, posee una carne baja en grasa, musculada, tersa y firme, propiedades que lo convierten en un candidato idóneo para diversas preparaciones culinarias.
Asimismo, Martínez destaca el «alfonsiño», también denominado «palometa roja», «virrey» o «cachucho», un pez que se alimenta de mariscos y pequeños peces, y cuya carne, según Martínez, «es muy amariscada». Además, este pescado de fondo es muy apreciado para hacer al horno, a la plancha o con una bilbaína.
Por último, Martínez hace mención al espectacular «gallo de San Pedro», también conocido como «San Martiño», un pez que se destaca por su carne blanca, firme y muy fina al paladar.
Pese a la exótica variedad de pescados mencionada, el consumo de productos pesqueros en los hogares españoles ha disminuido en un 2,2% con respecto al año anterior, como se refleja en el informe de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación español a cierre del año 2023. Esta misma fuente indica que el gasto por persona se incrementó en un 3,6%, mientras que la compra de pescado fresco supone el 4,53 % del presupuesto medio asignado para la compra de alimentación y bebidas.
Desde luego, el reto al que se enfrentan los comerciantes y amantes del pescado es promover una mayor cultura de consumo de esta clase de productos, presentando a los consumidores la diversidad de sabores que poseen estos pescados menos conocidos, pero de igual o mayor calidad que los más comunes. Por lo tanto, la próxima vez que visites tu pescadería de confianza, ¿por qué no te animas a probar un «alfonsiño», un «mero amarillo» o un «gallo de San Pedro»?
