Extremadura empleará aviones y drones en lucha contra plaga de chinches en cultivos de arroz

La batalla contra la plaga de «chinches», un insecto que daña el cultivo de arroz, ha dado un salto tecnológico en Extremadura. A partir de esta semana, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible comenzó a aplicar productos fitosanitarios de manera aérea, utilizando aviones, drones y aeronaves no tripuladas. Esta medida es un esfuerzo por proteger la industria de arroz, que ha visto una recuperación notoria en la región durante este último año, con una superficie cultivada que asciende a unas 19.000 hectáreas.

En el marco de acciones anteriores, ya se había probado la efectividad de estas vías de aplicación en algunas localidades. Pero no solo se trata de usar tecnologías avanzadas, también hay un minucioso trabajo de campo realizado por el personal técnico del Servicio de Sanidad Vegetal, en conjunto con las Agrupaciones Técnicas de Sanidad Vegetal en el cultivo del arroz. Juntos, han llevado a cabo exploraciones en el subsuelo para decidir el momento más adecuado para realizar los tratamientos fitosanitarios.

Los agentes naturales a veces interponen obstáculos a las producciones agropecuarias. Así sucede con la pudenta del arroz, un insecto que pertenece al orden de los hemípteros y es conocido vulgarmente como ‘chinche’. Este insecto deprecia comercialmente el producto y provoca pérdidas de calidad y cantidad. Se puede reconocer su incidencia en el grano maduro, que presenta manchas oscuras, llamadas ‘ojos de perdiz’, y en algunas variedades causa un mayor porcentaje de granos partidos.

El impacto de esta plaga es especialmente notable en Extremadura, lo que representa una desventaja considerable para esta comunidad autónoma frente a otras zonas productoras de arroz. Por tanto, el uso de aviones, drones y aeronaves no tripuladas para pulverizar en la mayoría del arroz cultivado en la región viene a ser una solución crucial para preservar uno de los pilares de su economía agraria. De esta manera, Extremadura se perfila como un ejemplo de adaptación y uso estratégico de la tecnología en la lucha contra las plagas en la agricultura.

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