Este martes marca el fin total de la rebaja del IVA a los alimentos básicos que se implementó en enero de 2023. Esta medida, diseñada para aliviar la carga económica de los ciudadanos, ha llevado a una merma en la recaudación pública que asciende a 2.198 millones de euros hasta el mes de noviembre.
La Agencia Española de Administración Tributaria (AEAT) ha reportado que la eliminación del IVA en productos fundacionales como el pan, las frutas, las hortalizas, los huevos y la leche, junto a la reducción del tipo impositivo de los aceites y las pastas del 10 al 5 %, ha generado una caída en la recaudación de 1.703 millones de euros durante 2023. Desde enero a noviembre de 2024, la AEAT ha dejado de recaudar 495 millones de euros por este incentivo fiscal.
Recuperación gradual del IVA
A partir de octubre de este año, los alimentos básicos comenzaron a tributar al 2 % de IVA, con el aceite de oliva incluido, mientras que las pastas alimenticias lo hicieron al 7,5 %. Sin embargo, a partir de mañana, estos productos retornarán a su tasa habitual del 4 %, y las pastas alimenticias al 10 %. Este movimiento busca la estabilización de las cuentas públicas tras un periodo de intervención en los precios.
En junio de este ejercicio, el Gobierno decidió, después de dos prórrogas en junio de 2023 y enero de 2024, iniciar la recuperación gradual de estas tasas. Esta decisión ha causado un intenso debate, donde partidos políticos y organizaciones sectoriales han clamado por extender la rebaja del IVA a otros productos esenciales, como carnes, pescados y derivados lácteos.
El impacto en los precios de los alimentos
De acuerdo a los informes más recientes, el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas registró un incremento del 1,7 % en noviembre de este año en comparación con el mismo mes de 2023. En contraste, el índice de precios al consumo (IPC) general aumentó un 2,4 % a tasa anual, lo que inevitablemente llama la atención sobre el efecto directo que tienen los cambios fiscales en la cesta de la compra familiar.
Si analizamos la evolución de precios a lo largo de este tiempo, es evidente que la adopción de la medida del IVA ha tenido un impacto significativo. Por ejemplo, el precio del aceite de oliva llegó a dispararse un 30 % anualmente en el momento de implementación de la rebaja, alcanzando incluso un 62,9 % en enero de 2024. Sin embargo, el último registro muestra que este producto se ha abaratado un 3,7 % en comparación con noviembre del año pasado.
Otros productos esenciales, como los huevos, experimentaron un inicio del año 2023 con un incremento del 27,2 % que ha mitigado a un escaso 2,4 % en la actualidad. De manera similar, la tendencia muestra que legumbres, hortalizas y frutas frescas han llegado al final del año a un precio más accesible. Por otro lado, las patatas siguen mostrando un encarecimiento, con un alza del 7,7 % en noviembre.
Reacción del sector y futuro incierto
Las decisiones respecto al IVA alimentario han estado acompañadas de reacciones por parte de diferentes sectores. Organizaciones del ámbito agroalimentario han manifestado su preocupación por las continuas fluctuaciones en los precios, que afectan tanto a productores como a consumidores. La forma en que el Gobierno gestione estas políticas fiscales podría tener repercusiones importantes y sentar precedentes para futuras legislaciones.
En el caso de la leche entera, la subida fue del 33,4 % en enero de 2023; en contraste, ahora se acerca a un ascenso moderado del 1,2 %. La leche desnatada se ha abaratado un 1,9 % en el undécimo mes de 2024. Esta imagen fragmentada de los precios de los alimentos nos invita a reflexionar sobre la capacidad de las políticas fiscales para aliviar realmente la presión sobre la economía de las familias.
Al mirar hacia el futuro, observamos que la situación es fluida y que el cambio en el IVA de los productos básicos podría influir en diversas áreas, desde el poder adquisitivo de los consumidores hasta la estabilidad de los precios en los mercados agrícolas. La evolución de los precios y las decisiones políticas pueden cambiar la realidad del entorno alimentario de manera significativa, un matiz que merece un seguimiento continuo.
