El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha celebrado el reciente reconocimiento de nuevas figuras de calidad para los productos agrícolas nacionales, como la Denominación de Origen Protegida (DOP) y la Indicación Geográfica Protegida (IGP). Este reconocimiento no solo permite identificar y certificar productos de alta calidad, sino que también abre nuevas oportunidades comerciales en otras naciones y dentro de la propia Unión Europea.
El futuro de la chistorra de Navarra
Durante la presentación de la IGP Chistorra de Navarra, una figura de calidad que obtuvo la aprobación de la UE en octubre pasado, Planas manifestó su satisfacción. Este avance refleja el esfuerzo colectivo del sector por unirse en torno a este proyecto. Para el ministro, conseguir una IGP no solo identifica un producto, sino que también es una forma vital de proteger la marca, promoviendo su reconocimiento en otras partes de España y terceros países.
La IGP Chistorra de Navarra representa un compromiso hacia el futuro, no solo para los ganaderos y carniceros, sino también para todo el ámbito rural y la juventud que desea formar parte de este sector. Esta figura de calidad se percibe como un mecanismo esencial para impulsar la transformación en el sector agroalimentario, además de generar conciencia en los consumidores sobre la importancia de productos tradicionales de calidad e innovación.
Apoyo del Gobierno de Navarra
En el acto, el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José Mari Aierdi, resaltó que esta IGP es "una apuesta por un determinado modelo de producción de alimentos con historia, cultura y alma". Detrás de la chistorra de Navarra hay un vínculo profundo con la tierra, que promueve la ganadería y el mantenimiento de un mundo rural dinámico e industrializado.
Aierdi también destacó que la IGP "Chistorra de Navarra" simboliza un compromiso con la calidad y la certificación, sustentada por el respaldo de la figura de calidad europea. Actualmente, 13 empresas están adheridas a esta marca, logrando un aumento del 20% en sus ventas. Esto es particularmente notable, ya que el 85% de la producción se comercializa fuera de Navarra, evidenciando el reconocimiento que este producto ha obtenido más allá de su comunidad autónoma.
Un proceso que culmina en éxito
Alberto Jiménez, presidente de la IGP, se refirió a este hito como un momento "histórico" y fruto de un esfuerzo colectivo. A pesar de que el proceso para lograr la IGP fue "lento", una vez alcanzada, les permite no solo validar la tradición y la calidad del producto, sino también hacer que este trascienda sus fronteras originarias. Así, el presidente enfatizó que están en un "momento ilusionante, lleno de retos" y que deben continuar su labor de promoción tanto a nivel nacional como internacional.
La Chistorra de Navarra, un delicioso derivado cárnico elaborado con carne de cerdo, grasa, sal, pimentón y ajo, se diferencia por su sabor y color rojizo. Tras ser embutida en tripa, esta chistorra pasa por un proceso de maduración y desecación que le otorga un calibre entre 17 y 25 milímetros y un pH superior a 5,0, algo que evidencia su calidad.
Registrada en octubre
Fue en octubre pasado cuando la Unión Europea formalizó la IGP Chistorra de Navarra, tras un esfuerzo conjunto que comenzó en junio de 2023 por parte del Gobierno foral. Con este registro, la marca está protegida por derechos de propiedad intelectual, y los productos que lleven esta IGP incluirán un símbolo gráfico en su empaque, garantizando así su autenticidad y calidad.
El reconocimiento de esta IGP no solo es un triunfo para los productores locales, sino un paso importante hacia la valorización de la agricultura y la ganadería sostenibles. Al abrir las puertas a la comercialización en nuevos mercados, se garantiza también que los consumidores tengan acceso a productos que reflejan la autenticidad y la tradición de una región.
El impulso que estas medidas generan en el sector agroalimentario no debe subestimarse, pues representan oportunidades valiosas para el crecimiento económico y social, fomentando un ciclo de desarrollo que beneficia a todos. ¿Acaso este camino hacia la valorización de nuestros productos más emblemáticos no debería ser un objetivo compartido para todos los productores del país? La IGP de la Chistorra de Navarra es, sin duda, un antídoto a la homogeneización alimentaria, resaltando la riqueza de nuestras tradiciones y prácticas sustentables.








