José Luis Alonso se resiste a dejar su oficio de pastoreo en Picos de Europa a pesar de sus complejidades

Diversificar la economía de las zonas rurales es un desafío de gran envergadura para muchas regiones de nuestro país, y respuestas novedosas están surgiendo de los mismos sectores rurales. Tal es el caso de José Luis Alonso, un joven pastor en los Picos de Europa, quien está haciendo noticias con su revitalización de un antiguo oficio y la resiliencia demostrada frente a las adversidades.

De menos de treinta años, Alonso ha optado por retomar el trabajo que una vez fue de su abuelo: ser pastor. A pesar de las duras condiciones de este desempeño, y la amenaza constante del lobo, el joven pastor ha decidido mantener viva la tradición. No solo pastorea un rebaño de 200 ovejas, 70 cabras y 25 vacas, sino que además se dedica a la elaboración de quesos en su propia quesería, la Uberdón, una pequeña empresa que produce queso Gamoneu de Puerto de una forma completamente tradicional.

El recorrido de su labor va más allá, pues además, mantiene el ejercicio de la trashumancia. Este movimiento de los animales de las zonas de montaña en verano hacia las de valle en invierno contribuye a la conservación del entorno natural, ya que esta práctica ayuda a mantener limpios los pastos de los Picos de Europa.

Y su esfuerzo no ha pasado desapercibido. La organización agraria Asaja le ha concedido el premio «Joven Agricultor 2023». Un reconocimiento a su contribución a la preservación de la tradición, la protección del patrimonio natural y social que ejerce con su trabajo y la resiliencia que muestra ante los desafíos.

La labor de Alonso es un reflejo de la importancia de mantener vivas las tradiciones de nuestras zonas rurales, pero también demuestra cómo los jóvenes pueden encontrar en estos oficios una vía para influir de manera positiva en la economía local, aunque no esté exento de dificultades.

Abogar por la circulación de las noticias sobre este tipo de iniciativas es esencial ya que, como defiende Alonso, «si no hay pastores en los Picos de Europa, pronto las praderas desaparecerán«. Sus palabras sugieren un importante recordatorio de cómo la labor de los pastores ayuda a mantener el medio ambiente y a preservar un vital enclave natural.

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