Las nuevas técnicas genómicas (NTG) se perfilan como un tema candente en la actualidad agrícola, y su regulación es objeto de debate entre diferentes sectores. En este contexto, se espera que 2025 sea un año clave para la Unión Europea (UE), que podría desvincular la aplicación de las NTG de la normativa que ha regido los organismos modificados genéticamente desde 2001. Este posible cambio ha suscitado reacciones diversas, siendo rechazado por los defensores de la agricultura ecológica, mientras que el sector de la agricultura convencional lo apoya.
Una postura dividida
La controversia se intensifica con la posición de 200 organizaciones europeas ambientalistas y de agricultura ecológica, que la semana pasada firmaron un manifiesto en contra de esta "desregulación". Representaciones como Ecovalia y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) se han destacado en la denuncia, indicando que las NTG carecen de un "principio de precaución" que es fundamental para evaluar los riesgos de estos cultivos tanto en el campo como en la cadena alimentaria.
Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España y organizaciones como Copa-Cogeca, Anove y Euroseeds se manifiestan a favor de la regulación que apoyaría la utilización de las NTG. Este respaldo proviene, en parte, de la promesa de que estas técnicas podrían impulsar la mejora de cultivos para enfrentar desafíos como el cambio climático y la calidad nutricional.
Principales beneficios de las NTG
Las NTG abarcan una variedad de técnicas reproductivas de precisión, incluyendo la mutagénesis dirigida y la cisgénesis, que tienen el potencial de mejorar el rendimiento y la resistencia de las plantas en mucho menos tiempo que los métodos de mejora convencional. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), este tipo de edición genética permite optimizar el contenido nutricional de las plantas, algo que podría ser crucial para abordar problemas globales de seguridad alimentaria.
La directora de Anove, Elena Sáenz, enfatiza que ya existen 25 países que cuentan con una regulación específica para el uso de las NTG. Ha subrayado que las plantas editadas se considerarían equivalentes a las desarrolladas mediante mejoras tradicionales, pero generadas en un tiempo mucho menor. Esta agilidad en el desarrollo de nuevas variedades podría tener un impacto significativo en la agricultura española, especialmente en cultivos desafiados por plagas y enfermedades como el "greening" en cítricos.
Cuidado con el principio de precaución
Desde el sector ecológico, el enfoque hacia las NTG es menos optimista. Évelyne Alcázar, de Ecovalia, ha señalado que la modificación genética acarrea diferencias sustanciales respecto a los cultivos desarrollados de forma natural. Para ella, es crucial que los productos derivados de las NTG estén claramente etiquetados, permitiendo así que los consumidores tomen decisiones informadas.
Se ha expresado preocupación por el riesgo de contaminación por polinización cruzada entre cultivos ecológicos y aquellos tratados con NTG. Este escenario podría impactar negativamente la producción ecológica, al poner en riesgo la autonomía de los productores que desean cultivar sin el uso de estas tecnologías.
Además, se han documentado casos en la literatura científica sobre cultivos editados con Crispr-Cas9 que han experimentado mutaciones no deseadas, generando problemas en su crecimiento y calidad. Roberto Ruiz de Arcaute, vocal de SEAE, comparte la opinión de que se debe aplicar un principio de precaución similar al de regulaciones que rigen los medicamentos o plaguicidas, indicando que la evolución de la biotecnología en la agricultura requiere una supervisión cuidadosa y rigurosa.
Un futuro incierto pero prometedor
El debate acerca de las NTG plantea cuestiones cruciales sobre el futuro de la agricultura. Si bien muchos ven en estas técnicas la clave para avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles y productivos, otros advierten sobre los riesgos que implican. Es evidente que el camino hacia una regulación justa y equilibrada es complejo, implicando tanto avances tecnológicos como consideraciones éticas y ambientales.
Te invitamos a reflexionar sobre cómo este debate afectará no solo a los productores, sino también a los consumidores y al medio ambiente en el futuro cercano. La evolución de estas técnicas podría transformar nuestra agricultura, pero siempre será fundamental priorizar la salud del ecosistema y la transparencia en el uso de innovaciones biotecnológicas.
