La Generalitat de Cataluña ha actualizado su Plan de sequía para flexibilizar las restricciones en el uso del agua destinado a la agricultura y la ganadería. Esta modificación tiene como objetivo mejorar la gestión del recurso hídrico en futuros episodios de sequía en la comunidad.
Las alteraciones al plan se hicieron públicas tras el Consell Executiu, donde se subrayó que, hasta ahora, se establecía una reducción general de los consumos. La nueva orientación busca optimizar el uso del agua y adaptarse a la eficiencia de las técnicas de riego utilizadas en cada explotación.
Modificaciones en el riego agrícola
A partir de ahora, las limitaciones en los porcentajes de reducción de la dotación para el riego agrícola se ajustarán según la eficiencia de cada técnica. Esto permite ofrecer una mayor flexibilidad, especialmente en situaciones críticas, preservando especies leñosas en contextos donde los recursos hídricos son escasos.
Por otra parte, el abrevamiento del ganado no se incluirá dentro de las dotaciones para usos ganaderos, lo que implica un alivio en la gestión del agua en esta área. Igualmente, las restricciones para usos agrícolas en emergencias se reducirán, un cambio que se espera beneficie a muchas explotaciones que pasan por momentos críticos.
Reducción de limitaciones para la ganadería
El plan anterior consideraba una reducción del 50% de los consumos ganaderos en emergencias. Sin embargo, con la reforma, esta cifra se modifica a un 25%. Este ajuste en los porcentajes responde a la necesidad de mantener la viabilidad económica de las explotaciones, facilitando el acceso al agua en condiciones adversas.
Las nuevas medidas introducidas por la Generalitat reflejan un enfoque más matizado en la gestión del agua, teniendo en cuenta las diferentes necesidades del sector agrícola y ganadero. Con estas reformas, se persigue no solo la sostenibilidad del uso del agua, sino también asegurar la continuidad de las producciones alimentarias en el territorio.








