Los olivares mediterráneos en riesgo por el cambio climático

El sector del aceite de oliva en la cuenca mediterránea, especialmente en Italia y España, podría verse seriamente amenazado por el progresivo cambio climático. Fenómenos como la sequía y el clima extremo, consecuencia directa de este cambio global, se presentan como peligros que pueden alterar la producción de este oro líquido, según las últimas declaraciones ofrecidas por varias asociaciones de productores y consumidores italianos.

Las cifras oficiales no engañan. Según los datos compartidos, el pasado abril las reservas de aceite de oliva en Italia, que se postula como el segundo productor mundial justo detrás de España, experimentaron un descenso del 8%, lo que se traduce en 223.409 toneladas, es decir, un 23,8% menos en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Además, es notable aportar que el 73% de estas reservas corresponden al aceite de oliva extra virgen, del que un 68,5% es de origen italiano y un 22% proviene de otros países de su entorno europeo. Según el Ministerio de Agricultura italiano, las empresas locales necesitan aproximadamente un millón de toneladas de aceite, una demanda que excede la capacidad de sus propios cultivos.

Por tanto, es perfectamente válido afirmar que las importaciones son imprescindibles para abastecer al mercado italiano. Así lo apuntan desde la asociación de la industria aceitera Assitol, donde hacen hincapié en que el cambio climático complica hacer previsiones fiables respecto a la producción, pero esperan que la campaña de 2024 – 2025 sea positiva.

En relación a las condiciones climáticas, la lluvia juega un papel fundamental en el cultivo de olivas, siendo necesario mantener una correcta distribución que, lamentablemente, no se está dando. A su vez, se observa que las fluctuaciones de temperatura han alterado el ciclo biológico de los insectos que, junto a la globalización, ha traído consigo la aparición de plagas hasta entonces inexistentes.

Para el consumidor, el principal problema reside en el precio que encuentran en los supermercados. Los expertos consideran factible la posibilidad de ofrecer precios más bajos en el aceite de oliva sin perder calidad, al mismo tiempo que remarcan la importancia de una mayor transparencia y mayores exigencias en las certificaciones para poder valorar correctamente la calidad del producto. En definitiva, el cambio climático plantea inciertos retos y desafíos para la industria del aceite de oliva mediterráneo, que deberá adaptarse a las nuevas condiciones para garantizar su supervivencia.

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