El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defendió en el Senado el sistema de vigilancia sobre las importaciones agroalimentarias frente a las acusaciones del Partido Popular. «En la UE no entra ningún producto agroalimentario que no sea objeto de control», sostuvo, en respuesta a una pregunta de la senadora del PP, Lorena Guerra.
El intercambio se produjo a raíz de las críticas de la bancada popular sobre la entrada de frutas y hortalizas de países terceros, con especial foco en Marruecos, y el uso de fitosanitarios no autorizados en Europa. Planas subrayó que los puntos de inspección fronteriza realizan controles documentales, de identidad y físicos para garantizar la seguridad, la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
El ministro recalcó que el marco regulatorio que se aplica en España es el comunitario y que «es exactamente el mismo» que regía cuando el PP estaba en el Gobierno. A su juicio, poner en duda los procedimientos supone cuestionar la profesionalidad del funcionariado que opera en frontera.
Controles en frontera y normativa
Planas detalló que las importaciones agroalimentarias se someten, en primer término, a controles documentales y de identidad, y, cuando procede, a inspecciones físicas. Estos verifican que los productos cumplen los requisitos sanitarios, fitosanitarios y de calidad exigidos por la Unión Europea, según explicó, con especial atención a residuos de fitosanitarios, plagas y enfermedades de cuarentena.
El titular de Agricultura defendió además la capacidad exportadora del sector nacional y la robustez de la cadena de suministro. Recordó que el sistema comunitario, apoyado por agencias como la EFSA y por reglamentos comunes, fija los mismos estándares para todos los operadores, tanto en origen como en destino, con mecanismos de trazabilidad y alertas.
En esa línea, insistió en que cualquier revisión de protocolos se adapta a la evidencia técnica y se activa cuando las autoridades lo consideran necesario, sin excepciones por países o campañas concretas.
El PP denuncia competencia desleal
La senadora Lorena Guerra reprochó al Gobierno que, mientras las explotaciones españolas cumplen «las normas más estrictas», otros países venden más barato amparándose en sustancias activas prohibidas en la UE. Preguntó qué medidas se están adoptando para evitar «la competencia desleal» y proteger a agricultores y ganaderos.
Guerra centró sus críticas en la procedencia marroquí de una parte de las importaciones. Aseguró que «una de cada tres frutas y hortalizas» que entran en España llegan de ese país y denunció una «avalancha» que, a su juicio, está dañando la renta agraria. También cuestionó la actitud del Ministerio con Marruecos.
Ante esas acusaciones, Planas remitió a la normativa comunitaria y al funcionamiento de los controles en frontera. Reiteró que no se permite la entrada de partidas que incumplan la legislación y que los servicios de inspección actúan con criterios técnicos.
Cruce político y reproches
El ministro afeó al PP que, con sus críticas, ponga en duda a los equipos que practican las inspecciones en puertos y aeropuertos. Consideró que la oposición «corrige y aumenta» el discurso de Vox y lanzó un reproche político: «son patriotas a tiempo parcial».
Planas vinculó la defensa del sector a datos y resultados. Sostuvo que la fortaleza exportadora del agro español debería ser motivo de orgullo y no objeto de «alarmismo». En su intervención, marcó distancia con los planteamientos que presentan a España como «un país ocupado por invasores» y llamó a respaldar el trabajo de los productores y de la administración.
El debate quedó así enmarcado entre el reclamo popular de endurecer la vigilancia sobre terceros países y la defensa del Gobierno de los procedimientos europeos ya vigentes, con el foco puesto en la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la competencia en condiciones de igualdad.








