El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha expresado su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea de reducir en un 20% la asignación de la Política Agraria Común (PAC) a partir de 2027. Las declaraciones se realizaron durante su llegada a una reunión de ministros de Agricultura y Pesca de la UE en Bruselas, donde se debatirá por primera vez la revisión presentada por el Ejecutivo comunitario.
Planas ha subrayado que la postura del Gobierno español es firme frente a esta propuesta. «No nos gustan las propuestas de la Comisión», ha sentenciado. El ministro ha señalado que esto augura una negociación «larga y complicada». Además, ha criticado que en la propuesta se eliminan las directrices de una política común, transformándose en simples programas de gasto, tanto en sectores agrarios como pesqueros, un aspecto que él considera «un gran problema».
Críticas a la nueva propuesta de financiación
El ministro ha resaltado que la falta de una política estructurada conlleva la existencia de líneas presupuestarias y apoyos pero sin un enfoque claro. También ha manifestado su preocupación por las cantidades asignadas, que considera «insuficientes» no solo basándose en los presupuestos actuales, sino también teniendo en cuenta los desafíos climáticos, geopolíticos y de competitividad a los que se enfrenta el sector.
Según los datos provisionales divulgados la semana pasada por la Comisión, España tendría derecho a recibir aproximadamente 37.235 millones de euros como asignación mínima para 2027. A este respecto, Planas ha destacado que ve «margen de mejora», insistiendo en la necesidad de una financiación adecuada y sostenible que responda a las necesidades reales del sector agrícola y pesquero.
Expectativas de negociación a largo plazo
La discusión sobre la PAC de cara a 2027 marcará la pauta en los próximos meses, con una serie de negociaciones entre los países miembros de la UE. Según el ministro, la postura de España es clara: se necesita un compromiso robusto para garantizar un futuro sostenible para los agricultores y pescadores europeos.
La situación actual exige no solo apoyo financiero, sino también una política que fomente la resiliencia y competitividad de los sectores implicados. La revisión de la PAC es crucial para asegurar que los desafíos futuros, como las crisis climáticas y los cambios en los mercados, sean afrontados de manera efectiva.








