El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, instó este lunes en Bruselas a acelerar la aprobación del pacto comercial con Mercosur. A su llegada al Consejo de Agricultura y Pesca de la UE, subrayó que «no queda excusa» para retrasar la ratificación y reclamó activar ya el trámite político en el Consejo y en el Parlamento Europeo.
La Comisión Europea presentó el 3 de septiembre los textos legales del acuerdo de asociación y libre comercio cerrado en diciembre con los países del bloque sudamericano. Esas propuestas incorporan salvaguardias reforzadas para el sector agrario y requieren ahora el visto bueno de los Veintisiete y de la Eurocámara.
Con los documentos ya sobre la mesa, España mueve ficha para cerrar un expediente que llevaba meses encallado. Francia, que lideró el rechazo, ha rebajado su presión tras la última propuesta de Bruselas y situó las nuevas cláusulas de protección como «un paso en la dirección correcta».
Ratificación del pacto con Mercosur
Planas pidió no dilatar más el calendario. «No hay que perder un minuto para la ratificación», dijo a los medios antes de la reunión. El ministro defendió que el acuerdo es oportuno y que la UE dispone ahora de herramientas para monitorizar su impacto, especialmente en el campo.
El titular de Agricultura vinculó la urgencia a la seguridad jurídica para la cadena de suministro y a las oportunidades de acceso a mercado para el sector agroalimentario. En su opinión, el paquete pactado por la Comisión con Mercosur despeja las dudas que venían planteando varios gobiernos.
España traslada así una posición de cierre y emplaza a las instituciones comunitarias a completar la ratificación. «A nadie le queda en este momento excusa», remachó.
Salvaguardias y apoyos en la UE
El giro llegó tras la presentación de las garantías adicionales de Bruselas. Francia fue hasta entonces el oponente más firme, secundada por Polonia e Italia, aunque sin alcanzar la minoría de bloqueo para frenar el expediente en el Consejo. Con las nuevas cláusulas, París aflojó su veto y reconoció avances para proteger al sector agrícola.
Planas respaldó ese enfoque y calificó de «muy fuertes» las medidas de protección y seguimiento previstas. Afirmó que son «probablemente» las más exigentes incluidas hasta ahora en un acuerdo comercial europeo y que atienden las inquietudes manifestadas por algunos Estados miembro.
El ministro evitó valorar si esas reservas tenían una base objetiva, pero insistió en que el dispositivo de salvaguardias permite reaccionar si se detectan perjuicios en determinadas producciones o desequilibrios en el mercado comunitario.
Acuerdo con Estados Unidos
Planas también se refirió al entendimiento comercial anunciado en julio por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Mostró su desacuerdo con el contenido, alineado con las reservas ya expresadas por el Gobierno, pero recordó que España respaldó a Bruselas para evitar un vacío regulatorio. Lo definió como la alternativa a la «incertidumbre», el peor arancel.
«Sinceramente, no nos gustan, pero tenemos que estar ahí y defender nuestros intereses», señaló. En términos de impacto, precisó que para España el pacto con Washington «solo afecta al 5% de las producciones agroalimentarias».
El principal frente es el aceite de oliva. Ese capítulo supera los 1.100 millones, por lo que Planas animó a la Comisión a «proseguir» la negociación con Estados Unidos para lograr un esquema de «cero por cero» en aranceles. Extendió esa petición al vino, otro producto sensible para las exportaciones españolas.
El ministro reclamó a Bruselas mantener la presión técnica y política en ese dosier para consolidar la trazabilidad, evitar distorsiones en los flujos comerciales y dar certidumbre a las campañas de las explotaciones afectadas.
