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Previsión de descenso en la superficie de cultivo de ajo en España entre un 15 y un 20% para la próxima campaña

La disminución en la superficie sembrada de ajo en España se está volviendo cada vez más notable. Según estimaciones, durante la campaña agrícola actual, la plantación de ajo podría reducirse entre un 15 y un 20%. Como consecuencia de este cambio, se espera que la cosecha sea, por lo menos, un 20% menor que en años anteriores, a pesar de que las perspectivas para esta temporada, por lo demás, son optimistas.

Miguel del Pino, vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo y responsable del sector en la patronal agraria Asaja, ha sido quien ha aportado estas cifras. Del Pino resalta que las 20.926 hectáreas destinadas a siembra de ajo en esta campaña significan una reducción de 9.000 hectáreas en los últimos cuatro años. También menciona que Castilla y León es la comunidad que más sufrirá esta caída, al pasar de 1.944 hectáreas cultivadas a tan solo 1.486, es decir, un descenso del 23,5%.

Además de Castilla y León, las dos regiones más productoras de ajo en España, Castilla-la Mancha y Andalucía, también verán caídas considerables en hectáreas cultivadas, del 14,2% y 22,8% respectivamente. Del Pino apunta que «llevamos dos años consecutivos perdiendo superficie de cultivo en España y las inclemencias meteorológicas han impactado negativamente en las cosechas».

A pesar de este panorama, la campaña actual se presenta con buenos presagios gracias a las lluvias de los últimos meses. Sin embargo, el ajo es un cultivo que necesita agua en ciertas etapas de su crecimiento, por lo que, o bien llega de forma natural con las precipitaciones, o bien hay que suministrarla mediante riego. Aún así, Del Pino advierte de la aparición de problemas con hongos, como el penicillium, posiblemente agravados por las altas temperaturas en enero, algo inusual para la temporada.

Para finalizar, el vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo recalca que si las condiciones climáticas son adecuadas, especialmente en términos de lluvia o disponibilidad de agua para riego, podría darse una cosecha muy fructífera. Mientras tanto, el sector sigue trabajando para abordar los retos que presenta esta disminución de la superficie cultivada y hacer frente a los nuevos desafíos.

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