Roig denuncia la falta de gestión pública que dejó a la ciudadanía desamparada

El empresario Juan Roig, presidente de Mercadona, ha hecho eco de la profunda preocupación que siente un millón de españoles tras la devastadora dana del pasado 29 de octubre. La falta de **agilidad** y **coordinación** en la respuesta, así como los fallos en la gestión de «todas» las administraciones públicas, han dejado a muchos sintiéndose desamparados. En sus declaraciones, Roig ha manifestado que este desastre natural ha tenido efectos devastadores, con un balance de 224 fallecidos, cifra que se eleva a 225 según investigaciones recientes, además de numerosos daños tanto materiales como emocionales, que son «todavía peores».

La gestión de la crisis y la respuesta de los ciudadanos

Roig ha señalado que es crucial que la sociedad reflexione sobre los acontecimientos del **30 de octubre**, el día después de la dana. Los primeros días de respuesta se caracterizaron por un panorama desolador: «Los cuatro primeros días fueron nefastos; la gente que estaba allí lo que más recuerda es que parecía un desierto», explicó.

El empresario ha subrayado que, aunque otros esperaban una intervención rápida, solo algunas empresas y un gran número de voluntarios se presentaron para ofrecer ayuda en medio del caos. En esta línea, afirmó que la respuesta fue insuficiente y que en caso de una nueva dana, las mismas consecuencias devastadoras podrían repetirse, pese a que algunos «nos pillaría más preparados».

Las críticas a la gestión administrativa

Durante la presentación de los resultados de la compañía para 2024, Roig no ha esquivado preguntas sobre la gestión de la crisis y las posteriores peticiones de dimisión del president de la Generalitat, Carlos Mazón. Aunque prefirió no pronunciarse sobre este asunto, dejó claro que lo que más le preocupa es «la crisis reputacional que ha sufrido **España**».

Describiendo la dana como «una catástrofe natural descomunal», Roig ha recalcado que la falta de un plan conjunto es alarmante. «Lo peor es que no hay un plan conjunto de futuro y lo único que hacen es pelearse entre las distintas administraciones», expresó con cierto desánimo, resaltando la necesidad de coordinación en la respuesta ante emergencias futuras.

La ayuda de Mercadona y el compromiso social

Más allá de las críticas, es importante resaltar el esfuerzo de Mercadona por apoyar a los afectados. Roig mencionó que se han destinado **108 millones de euros en ayudas directas** a 4,600 pequeños empresarios, incluyendo aquellos que son competidores. «Han sido gestionadas desde Marina de Empresas con un equipo de 150 personas», detalló Roig.

Además, la cadena ha ayudado a cerca de **mil trabajadores** de la empresa que se vieron afectados, ofreciendo asistencia financiera y recibiendo gratitud de algunos que, aunque no pueden reabrir sus negocios, han devuelto la ayuda, reflejando un carácter solidario en la comunidad.

El papel de los voluntarios y la comunidad

La respuesta de los ciudadanos también ha sido crucial. Roig ha destacado el papel de los **voluntarios**, especialmente de los jóvenes, y las iniciativas inspiradoras que han surgido entre ellos. Un ejemplo mencionado fue el de un peluquero que, con una silla y mesa plegable, volvió a atender a sus clientes en una calle de Picanya apenas dos días después de la catástrofe.

Esta solidaridad ha impulsado a Roig a pensar en nuevas formas de ayudar a la sociedad, poniendo en marcha iniciativas como ‘Alcem-se’ y abriendo espacios como l’Alqueria del Basquet para el refugio de los afectados, incluyendo familias y mujeres embarazadas que necesitaban asistencia.

La situación actual tras la dana plantea un importante debate sobre la capacidad de respuesta y la **coordinación** en situaciones de emergencia. La experiencia vivida no solo ha dejado marcas en la comunidad, también ha generado una oportunidad para reflexionar sobre cómo pueden mejorar las administraciones en su gestión ante desastres naturales. La colaboración entre las empresas y la ciudadanía demuestra que la unión y la solidaridad son pilares fundamentales en tiempos de crisis. Al mirar hacia el futuro, queda la interrogante de cómo se podrá construir un entorno más resiliente y preparado ante nuevos desafíos que puedan surgir.

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