Ruralizar la legislación: la nueva apuesta de la España Vaciada para recuperar el campo

El activismo rural en España cobra fuerza, impulsado por la corriente de la España Vaciada y una serie de acciones que buscan que las administraciones reconozcan y atiendan las particularidades de los pueblos pequeños. La voz principal de este movimiento es la reivindicación de la «ruralización» de las leyes. Esto implica que las normativas se adapten a la realidad de las áreas rurales, haciendo que un bar en una aldea no se vea obligado a cumplir con el mismo nivel de burocracia que uno en una ciudad.

Ejemplos concretos de la necesidad de cambio

Un claro ejemplo de esta situación es la experiencia contada por el historiador y consultor en desarrollo rural Miguel Martínez. Este experto ha señalado que la normativa actual no refleja las verdaderas necesidades de los entornos rurales. Relata el caso de una vecina suya de Valle del Tena, en el Pirineo Aragonés, que se vio obligada a cerrar su negocio de queso artesano debido a que no podía superar las inspecciones sanitarias. Algo que llama la atención es que a tan sólo 14 kilómetros de distancia, en Francia, los pastores elaboran quesos de forma tradicional y son reconocidos con premios por la calidad de sus productos.

De hecho, Martínez considera que a su vecina se le aplicaba una normativa diseñada para grandes industrias lácteas, y subraya la necesidad de que se aprueben leyes que se adapten a las actividades tradicionales y artesanales en el medio rural. Un ejemplo sería la ley de artesanías alimentarias rurales, que tardó más de 15 años en ser aprobada en las Cortes de Aragón.

Desde Soria, un referente en la acción rural

El movimiento que busca transformar la relación entre lo rural y lo urbano se ha gestado en el espacio de coworking soriano, El Hueco. Aquí nació el G-100, que reúne a 50 mujeres y 50 hombres especializados en diversas áreas, como economía, cultura o medio ambiente. Este grupo se propuso estudiar cómo las regulaciones afectan al medio rural y buscar soluciones concretas.

Alfred Vernis, uno de sus coordinadores, enfatiza que hay muchos habitantes de los pueblos con ideas valiosas, pero que la falta de conexión y la distancia física dificultan su intercambio. Así, el G-100 busca facilitar ese diálogo entre los diferentes actores del territorio, resaltando la participación activa de las personas del medio rural en la creación de normativas que les afecten.

Poca experiencia a nivel global en la adaptación de normativas

El problema más significativo que enfrenta España en este contexto es la escasa experiencia en la aplicación de normativas adaptadas a la realidad rural. Mientras que países como Canadá, Reino Unido o Australia han comenzado a hacer progresos en este ámbito, en España aún hay un camino largo por recorrer.

Martínez destaca la importancia de que las regulaciones se implementen caso por caso, tomando en cuenta las necesidades específicas de cada ámbito rural. Esto es especialmente relevante en sectores como la educación, donde la ratio de alumnos por clase en zonas rurales difiere notablemente de las urbanas.

El movimiento «Rural Proofing» y su impacto en el Parlamento

Las iniciativas para ruralizar las leyes han encontrado eco en el ámbito político. El movimiento «Rural Proofing», que busca adaptar normativas para que se ajusten a la vida rural, ha logrado avanzar hasta el Parlamento español, donde se han presentado varias Proposiciones No de Ley. Estas representan un primer paso hacia el reconocimiento y la inclusión de las realidades rurales en la legislación vigente.

Es vital que, en este proceso, se entiendan las características propias del medio rural. La búsqueda de verdaderas igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, independientemente de su lugar de residencia, debe ser el foco de atención de cualquier reforma legal que se pretenda realizar.

El panorama es complejo, pero el creciente impulso del activismo rural y las demandas emergentes están comenzando a visibilizar la necesidad de un cambio en la legislación. A medida que se desarrollan estas conversaciones y se evalúan nuevas propuestas, el futuro del medio rural en España podría empezar a vislumbrar una nueva era de normativas más justas y acordes con su realidad.

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