El sector de la flor cortada en Cádiz afronta con optimismo la campaña del 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, que representa entre el 25 y el 30 por ciento de la producción anual. Este año, aunque la producción es más ajustada que en 2024, se espera un resultado positivo para los agricultores.
Según Luis Manuel Rivera, responsable de flor cortada de COAG Andalucía y miembro de la Asociación de Agricultores de la Costa Noroeste de Cádiz, los agricultores han ajustado su siembra para evitar el desabastecimiento y, a la vez, prevenir fluctuaciones en los precios de venta. «Los floricultores no han sembrado en exceso, e incluso en algunas variedades se ha reducido la cantidad», señala Rivera, destacando que esto contribuirá a mantener los precios estables.
Condiciones climáticas favorables
Las recientes lluvias en la provincia son consideradas un aspecto positivo para los cultivos. Rivera indica que esta agua «siempre es buena» y que, aunque pueda tener algún efecto, las expectativas son de una campaña de difuntos favorable.
El Día de Todos los Santos es crucial para los floricultores de la Costa Noroeste, donde se concentra gran parte de la producción. Aparte de esta fecha, otros momentos destacados son la Semana Santa, las ferias y el Día de la madre, en los que muchos agricultores enfocan sus esfuerzos.
Retos previos y futuro del sector
El panorama ha sido complicado en campañas anteriores, con eventos como la borrasca de 2023 que devastó invernaderos días antes del 1 de noviembre, o las lluvias de marzo que complicaron diversos cultivos. No obstante, Rivera insiste en que los agricultores continúan dedicándose con empeño a su labor, ya que la flor cortada brinda mucha riqueza a la provincia.
«Detrás de un ramo de flores hay muchas personas que dependen de este cultivo», añade. Por ello, hace un llamamiento a la ciudadanía para que elijan «flores frescas y naturales» en lugar de artificiales, resaltando que estas últimas, aunque atractivas, no generan la misma economía local.
La Costa Noroeste: un referente en floricultura
Rivera destaca que la Costa Noroeste es «el jardín de España», con más de 50 años de experiencia en el cultivo de flores, lo que les confiere un estatus de «verdaderos profesionales». Asegura que es fundamental mantener y potenciar este tipo de cultivo, que es un pilar para la economía local y el empleo.
La agricultura, subraya, es una actividad constante, que opera todos los días del año y contribuye a la economía circular, contrastando con el turismo que presenta sus picos estacionales. En momentos de incertidumbre, el cultivo de flores se mantiene como una alternativa sólida y necesaria para el desarrollo económico de la región.
