La Denominación de Origen Tarragona, reconocida por la calidad de sus viñas, está lidiando con la dramática reducción de su cosecha a causa de factores climáticos. Este año, ha reportado una cosecha de solamente 1.200.000 kilos de uva, lo que significa un descenso de un 52% en comparación con el año precedente, cuando alcanzaron los 2.500.000 de kilos. La entidad ha reconocido que este descenso se debe principalmente a las altas temperaturas y la crítica sequía que está azotando la región.
Las consecuencias de la falta de agua se han notado especialmente en las plantaciones viejas del Camp de Tarragona, las cuales «están sufriendo mucho». Sin embargo, la situación en la Ribera d’Ebre ha sido ligeramente menos grave, gracias a la existencia de riego de apoyo y la cercanía del río.
A pesar de las adversidades climatológicas, la calidad de la uva cosechada ha sido muy buena. No obstante, es importante mencionar que la madurez de la uva ha sido solamente «correcta» y la sequía acumulada ha llevado a un grado de azúcar en la uva «sensiblemente más bajo». Aunque la ausencia de agua complicó la supervivencia de las plantas, también jugó a su favor al evitar la propagación de plagas y enfermedades destacables. No obstante, hubo casos en que el mosquito verde afectó ligeramente a la viña debido a la falta de vegetación donde alojarse.
La DO Tarragona no sólo está preocupada por la situación actual, sino que también está llevando a cabo la tarea de estudiar los posibles daños en las plantaciones afectadas y su consecuente impacto en la cosecha del próximo año. Ante este escenario, reclama a la administración buscar soluciones viables para mantener el cultivo de la viña, considerando el difícil contexto económico que está atravesando el sector vitivinícola.
La adaptación al cambio climático es un reto ineludible para esta denominación y, sin duda, para muchos otros productores. La situación de la DO Tarragona es un recordatorio amargo de los retos que se deben afrontar y de la urgencia de buscar soluciones sostenibles para garantizar la supervivencia de la uva en un contexto cada vez más desfavorable.
