El aperitivo, identidad cultural y revulsivo económico
Quizás no lo sepamos, pero hoy es el día del aperitivo, ese pequeño bocado que, más allá de abrirnos el apetito, conforma una parte nuclear de nuestra cultura hispana, y a su vez, se presenta como un imán de oportunidades para la industria de los “snacks” y la hostelería nacional.
Claro que las connotaciones y la percepción del aperitivo pueden variar de una región a otra, y tal vez una tapa ofrezca matices distintos si la consumimos en un bar del norte de la península o en un local andaluz. La Real Academia Española, consagrando la riqueza y polisemia del concepto, lo define de tres formas: aquel que convida a abrir el apetito, la bebida que se toma antes de una comida principal o el tentempié que suele acompañar la citada bebida.
La tapa, pilar fundamental del aperitivo, es en sí misma un universo de posibilidades, desde los afamados pinchos vascos hasta las generosas tapas granadinas. Este fenómeno socio-gastronómico ha generado el surgimiento de iniciativas como el Club de la Tapa, una entidad impulsada hace 15 años por Saborea España y Hostelería de España, que buscan resaltar la singularidad y valor de esta expresión culinaria, profundamente arraigada en la cotidianidad de los más de 170.000 bares que operan en el país.
La industria, lejos de quedarse ajena a este fenómeno, ha sabido aprovechar el auge del aperitivo. Para muestra un botón: la venta de “snacks” y frutos secos experimentó un crecimiento del 11,5 % el año pasado, en medio de un contexto marcado por la presión inflacionista, y superó los 3.000 millones de euros. Asimismo, se vendió un 5,9 % más en volumen, con 381.942 toneladas, según cifras ofrecidas por la asociación que aglutina a marcas como Tosfrit, Grefusa, Risi o Facundo.
No en vano, la innovación y oferta de nuevos productos, formatos y sabores sigue siendo un pilar clave para impulsar el crecimiento futuro del sector, según Marta Puyuelo, presidenta de la asociación referida. De igual forma, la experiencia del “tapeo” ha demostrado ser accesible a las nuevas generaciones y demandas actuales, pese a las opiniones agoreras de quienes ven en la pérdida de protagonismo de la barra o en los cambios de hábitos alimentarios de los jóvenes el aciago presagio del ocaso del aperitivo.
Pero el aperitivo sobrevive, venciendo incluso la resistencia de las nuevas generaciones. Un ejemplo de ello es la cadena de cervecería 100 Montaditos, del grupo Restalia Holding, que ha hecho del aperitivo el “leitmotif” de su modelo de negocio. Porque aun cuando cada uno pueda tener su preferencia de aperitivo, todos coincidimos en algo: una buena bebida siempre es más disfrutable si viene acompañada de una deliciosa tapa. Y en caso contrario, bien vale dejar la timidez a un lado y atreverse a pedirla.
