La dilatada trayectoria de la familia de Fred Stone en el sector lechero del estado de Maine, en Estados Unidos, ha encontrado un final abrupto. Cien años de labor al servicio de la industria láctea se han visto interrumpidos por la invasión de los «Forever Chemicals», químicos persistentes que han llevado a la ruina sus prósperas explotaciones y han forzado el cierre del negocio.
Los «Forever Chemicals», un grupo de sustancias químicas compuestas por moléculas sintéticas, también conocidas como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), están en el foco del problema. Utilizados en gran cantidad de productos cotidianos, desde tejidos impermeables a utensilios de cocina, estos compuestos han permeado los terrenos de la ganadería de Stone, contaminando la leche y la carne del ganado.
Estas toxinas no sólo se encuentran en su suelo y agua, si no que, como lamenta Stone, «Están en mi suelo, en el agua subterránea que alimenta a mis vacas, en el heno con que las cuido. Están en todas sus partes: la leche, la carne, la grasa. Y no desaparecen. Nunca».
Según las Naciones Unidas, estas sustancias, que han sido detectadas globalmente en océanos, agua, tierra y organismos vivos, se han asociado a problemas de salud graves como hipertensión, cáncer, Alzheimer, Parkinson y TDAH.
La pesadilla para Stone comenzó en 2016, cuando la leche que suministraba a Oakhurst Diary, uno de los principales distribuidores de Estados Unidos, contenía niveles de PFAS siete veces superiores a lo normal. Desde entonces, Stone no ha logrado deshacerse de este envenenamiento químico. La deuda acumulada supera ya el medio millón de dólares.
Actualmente, a pesar de la compensación ofrecida por el Estado y tras abandonar la industria láctea, Stone ha tenido que reinventarse, transitando hacia el sector energético: «Ahora la tierra en la que crecí va a estar cubierta de paneles solares y no cultivaré más pienso para mis animales», lamenta.
Este caso subraya la espinosa relación entre agricultura y medio ambiente y la cada vez más evidente necesidad de tomar medidas para proteger tanto la salud de los consumidores como el futuro de nuestra industria agrícola.
