PepsiCo y Compeer Financial lanzan un programa de strip-till para ahorrar suelo y ganar productividad en las explotaciones

A veces, para cambiar de verdad un campo, no hace falta una gran revolución: basta con dar menos vueltas sobre la tierra. Y justo ahí es donde PepsiCo ha movido ficha junto a Compeer Financial, con un programa que busca que más agricultores se suban a la conservación del suelo sin tener que tragarse todo el riesgo de golpe.

La idea se llama RegenLend y arranca con una propuesta bastante concreta: Compeer Financial alquila equipos de strip-till a productores agrícolas y PepsiCo cubre dos años de pagos del arrendamiento cuando el agricultor alcanza determinados requisitos de superficie. Traducido al idioma del campo: menos barrera de entrada para probar una técnica que puede ayudar a gastar menos combustible, retener mejor el agua y colocar el fertilizante con más precisión. PepsiCo llega aquí como empujón económico, no solo como comprador al otro lado de la cadena.

El programa no nace en solitario. Detrás están también Environmental Defense Fund, que apoyó la creación de RegenLend, y Soil and Water Outcomes Fund, que actúa como socio operativo y de gestión. Y eso le da al proyecto una pinta interesante: no es solo una empresa grande diciendo que quiere ser más sostenible, sino un engranaje más amplio que intenta hacer viable el salto tecnológico en la explotación agrícola. Y ojo, porque ese detalle cambia bastante la película.

Menos tierra removida, menos sobresaltos

El strip-till, frente al laboreo tradicional, trabaja solo la franja donde se va a sembrar. El resto del suelo se deja más tranquilo, con menos alteración. Puede sonar a matiz técnico, pero en campo los matices cuentan, y mucho: menos pasadas sobre la parcela también pueden significar menos gasóleo, menos tiempo y una mejor conservación de la humedad.

En el comunicado compartido por las compañías, esa técnica se presenta como una forma de mejorar la retención de agua, aumentar el rendimiento y afinar la colocación del fertilizante. Todo eso, además, con menos viajes por la finca. La promesa es sencilla de entender: hacer más con menos castigo para el suelo y para el bolsillo.

Por ahora, el programa trabaja con equipos Soil Warrior Strip Till Systems y otras máquinas de strip-till disponibles dentro de esta iniciativa. No hay demasiados adornos aquí, y casi se agradece: la oferta parte de una tecnología concreta, pensada para una puerta de entrada bastante práctica a la agricultura regenerativa.

“Estamos constantemente buscando formas de colaborar con empresas de toda la cadena de valor para apoyar los esfuerzos de los agricultores en la producción de un suministro alimentario sostenible”, dijo Caitlin Colegrove, responsable de agricultura sostenible de PepsiCo para Norteamérica. Y remató la idea con una línea que resume bien el espíritu del proyecto: ayudar a los agricultores a navegar costes al alza y desafíos meteorológicos para construir un sistema alimentario más resistente.

La apuesta no se queda en una sola campaña

Desde Compeer Financial explican que RegenLend pretende atajar la curva de adopción de la sostenibilidad, esa zona incómoda en la que una tecnología puede gustar en teoría, pero cuesta llevarla a la práctica porque el riesgo pesa demasiado. Ahí es donde entra el alquiler con apoyo financiero: si el productor puede probar sin dejarse media explotación en el intento, el salto deja de dar tanto vértigo.

Bryan Stanek, director general de nuevos mercados en Compeer Financial, lo resumió con una idea muy clara: si se ayuda a mitigar el riesgo con herramientas financieras, se abre un camino hacia la rentabilidad. Y eso, dicho sin florituras, es el tipo de frase que suele hacer que un agricultor preste atención. Cuando la sostenibilidad deja de sonar a coste extra y empieza a oler a margen, el discurso cambia.

De momento, RegenLend arranca con el strip-till, pero la intención es ampliar el menú a tecnologías de siembra y plantación de precisión, así como a sistemas avanzados de aplicación. Compeer también quiere llevar esta lógica más allá de los cultivos extensivos. Stanek apuntó que el programa podría adaptarse a otras áreas de la agricultura, incluso con aplicaciones ligadas al metano, al óxido nitroso y al ahorro de agua, aunque por ahora el punto de partida son los cultivos en hileras.

Ese enfoque gradual tiene su miga. Primero se prueba en un terreno concreto, se aprende, y luego se abre la puerta a más usos. Hace unos años, algo así habría parecido una promesa demasiado grande; hoy ya forma parte del manual de las empresas que quieren meter la sostenibilidad dentro de la cuenta de resultados. Y sí, promete.

PepsiCo se mueve por toda la cadena

La alianza con Compeer no llega aislada. PepsiCo viene encadenando movimientos para tocar de cerca a su propia cadena de suministro y, de paso, empujar a los agricultores hacia prácticas más regenerativas. El mes pasado anunció una colaboración con Louis Dreyfus Company para ayudar a 16 agricultores en 25.000 acres a producir aproximadamente 26.000 toneladas de colza al año con prácticas de agricultura regenerativa.

En paralelo, la compañía también reforzó su relación con el productor de fertilizantes Fertiberia, con el objetivo de fabricar 150.000 toneladas anuales de fertilizante basado en hidrógeno verde para 2030. Son piezas distintas, pero todas apuntan en la misma dirección: que la sostenibilidad no se quede en el envase ni en el eslogan, sino que baje al barro, a la parcela y a la maquinaria.

Lo más llamativo es que PepsiCo no parece estar apostando por una única solución milagro, sino por varias puertas de entrada. Una con fertilizantes, otra con cultivos concretos, otra con financiación para equipamiento. Así se construyen los cambios de verdad: con ladrillos pequeños, no con discursos enormes. La pregunta ahora es cuánto tardará este modelo en extenderse y hasta dónde podrá llegar cuando empiece a escalar.

Habrá que ver si RegenLend se queda como una prueba inteligente o si termina convirtiéndose en una herramienta de referencia para más explotaciones agrícolas. De momento, la idea ya está sobre la mesa, y nosotros estaremos atentos a su siguiente paso.

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