Tercera semana de huelga de inspectores de pesca marítima. El paro limita la actividad y provoca pérdidas económicas al sector del atún rojo.
Reivindicación de los inspectores de pesca
La huelga, promovida por los sindicatos CCOO y ELA, tiene como objetivo reivindicar mejoras salariales y de las condiciones de trabajo del colectivo de inspectores de pesca marítima, formado por 170 funcionarios que trabajan en los servicios centrales de Madrid y en los puertos. Este paro indefinido, que ya alcanza su tercera semana, está generando repercusiones significativas en la pesca, especialmente en la granja de atún rojo, donde la falta de inspecciones ha derivado en una notable disminución de actividades.
Efectos en el atún rojo
Después de tres semanas, entre las consecuencias destaca la **alteración** de la actividad del **engorde** del atún rojo, porque en el caso de esta pesquería la normativa exige que los movimientos estén controlados por inspectores. El director adjunto del grupo catalán Balfegó, Juanjo Navarro, ha señalado que la huelga está generando **pérdidas económicas** de decenas de miles de euros en las instalaciones, ya que la mayoría de las actividades dependen de la presencia o intervención de inspectores.
Balfegó, con sede en L’Ametlla de Mar (Tarragona), es una de las principales empresas armadoras de barcos de cerco que captura el atún rojo del Mediterráneo. Según Navarro, en sus granjas se necesita un control exhaustivo por parte de los inspectores, desde la validación de los documentos de captura hasta la emisión de certificados a la hora de sacrificar un atún, así como el traslado de peces y el registro para la exportación.
Estado actual de la huelga
La presidenta de la Asociación de Inspectores Pesqueros (Apipes), Ludi Rueda, ha declarado que el paro «sigue adelante» sin fecha de finalización, y están a la espera de que la Administración se reúna con sus representantes. Apipes ha cifrado en el **60 %** el seguimiento en la periferia y el **30 %** en Madrid, lo que ha llevado a una drástica caída del control en los puertos, con una disminución de actas del **60 %** respecto al mismo período de 2024.
Por su parte, los datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reflejan una media del **33 %** de seguimiento, pero estas cifras corresponden solo a la primera semana de paros. En este contexto, el impacto en la actividad del atún rojo empieza a ser preocupante.
Consecuencias a largo plazo
Navarro ha detallado que, aunque la huelga no es «bloqueante», sí limita las operaciones. Expresó su temor a que, si el conflicto persiste, el daño a la próxima campaña de pesca, que empieza el **26 de mayo**, puede ser «gravísimo». La falta de inspecciones pone en riesgo la viabilidad de la empresa, lo que podría traducirse en **pérdidas millonarias** y en una imposibilidad para trabajar a mediados de julio.
«Puede ser ingobernable porque hasta que no verifiquen las capturas y los atunes, la empresa no puede sacrificar ni vender», advirtió. HA pedido a la Administración que «tome cartas en el asunto» y que se busque una solución a esta situación delicada que afecta a toda la cadena de valor de la pesca.
Impacto en la economía del sector
La huelga de inspectores no solo está afectando la actividad del atún rojo, sino que sus efectos se extienden a otros sectores de la pesca. La lentitud en la vigilancia y la reducción en el número de actas relacionadas con las regulaciones pesqueras pueden acarrear **perdidas económicas** importantes, afectando a armadores y trabajadores del sector. Los armadores observan con preocupación cómo sus cifras de producción se ven comprometidas por esta falta de control.
A medida que se prolongan los paros, se hace urgente que se encuentren soluciones que respondan tanto a las necesidades de los inspectores como a las exigencias del sector pesquero. La recuperación de la normalidad en las operaciones es vital para mantener un equilibrio en la cadena de producción, especialmente en sectores tan sensibles como el del atún rojo, que es generador de empleo y riqueza.
En momentos en que la agricultura y la pesca enfrentan desafíos críticos, es fundamental que todas las partes involucradas busquen un camino hacia la solución. La interconexión de estos sectores con el bienestar económico del país enfatiza la urgencia de regularizar la situación para minimizar el impacto en el mercado y garantizar un futuro sostenible para la pesca. La próxima semana podría ser clave para establecer nuevos acuerdos que beneficien a todos.








