La reciente comunicación de la Comisión Europea (CE) dio a conocer que, aunque las poblaciones de peces en el Mediterráneo y el mar Negro están mostrando signos de recuperación, se requiere todavía de un mayor compromiso y de esfuerzos continuos para permitir el restablecimiento completo de las especies y los ecosistemas en estas regiones. En su informe sobre la pesca sostenible en la Unión Europea, analizó la situación y estableció orientaciones para 2025.
El análisis de Bruselas destaca que la mortalidad de la pesca se encuentra en su nivel más bajo, pero los números no son lo suficientemente alentadores aún. Se estima que la mortalidad pesquera sigue siendo un 20% por encima de la tasa de sostenibilidad recomendada.
La Comisión ha resaltado que la sostenibilidad de los caladeros de la Unión Europea sigue mejorando de manera gradual y ha remarcado que aún se requieren más esfuerzos para garantizar la resilencia del sector pesquero y la sostenibilidad a largo plazo de especies claves en todas las cuencas marinas.
Las poblaciones de peces del Atlántico noreste, en promedio, se encuentran en rangos saludables. Esta es una clara señal de que las decisiones y los esfuerzos realizados en pro de la gestión sostenible de la pesca están dando resultados. No obstante, se observa una situación preocupante en el Báltico, donde la reducción de las poblaciones de peces persiste debido a varias presiones.
La CE se mantendrá alerta frente a esta problemática y continuará tomando medidas para mejorar el estado de los ecosistemas en el Báltico. Los Estados miembros tienen el llamado a continuar esforzándose para revertir esta situación implementando de manera plena la legislación de la Unión Europea.
Otro desafío, y no menos importante, es el cambio climático, que sigue afectando a las comunidades pesqueras. Esto se traduce en una creciente incertidumbre debido a la disponibilidad cada vez menor de las poblaciones de peces de las que dependen para su sustento. A este panorama se añade la pesca ilegal, no declarada y no regulada, que tiene un impacto considerable sobre el acceso de los pescadores a recursos suficientes.
En vista del escenario actual, Bruselas espera que se realicen más esfuerzos para combatir la pesca ilegal, garantizando el cumplimiento de las medidas de conservación y control, incluyendo aquellas que involucran a países no pertenecientes a la Unión Europea. El próximo paso del ejecutivo comunitario será presentar sus propuestas sobre las posibilidades de pesca para el año 2025 en el Atlántico, el Mediterráneo, el Báltico y el mar Negro.
Este documento es una advertencia oportuna para reflexionar sobre nuestros hábitos de pesca y la necesidad de proteger nuestro entorno marino para las futuras generaciones.
