En un ambicioso proyecto de innovación culinaria, la famosa destilería ‘Martes Santo’, ubicada en Higuera de la Sierra, Huelva, ha transformado el clásico mantecado de Estepa en un licor novedoso y suculento. Liderado por Manuel Belchi Garfia, gerente de la destilería, y Javier Saavedra, director comercial, este desafío gastronómico se convirtió en una realidad tras varias pruebas y experimentaciones.
El objetivo primordial de la destilería era lograr un producto final sin errores, con una fuerte presencia de notas de sabor a canela, limón y ajonjolí. El recorrido hacia tal logro fue un camino de tres años, durante el cual se refinó la receta a través de múltiples pruebas con diferentes proporciones de ingredientes, principalmente ajonjolí. La destilería contó con la asistencia de fabricantes expertos de mantecados en Estepa, Sevilla.
La idea inicial de convertir el mantecado en un licor fue idea de Javier Saavedra, reconocido por ser una persona muy proactiva e inquieta. Este proyecto resultó atractivo para un equipo que se siente atraído por hacer cosas diferentes.
La aprobación final del producto llegó de la mano de los clientes, quienes en su mayoría han optado por adquirir este licor, tanto que es uno de los productos más demandados en la destilería Martes Santo. Incluso ha llegado a ser un producto estable en el catálogo disponible durante todo el año.
No es de extrañar este logro para la destilería que comenzó su andadura en 1870 como una pequeña empresa familiar que incluso obtuvo la Medalla de Oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. A lo largo de las décadas, ‘Martes Santo’ ha ido diversificando su portafolio, incluyendo whisky de malta, vodka y ron ecológico certificados. Aunque tiene presencia internacional, la destilería conserva la esencia de una empresa familiar.
Por último, pero no menos importante, dentro de las instalaciones de la destilería se puede visitar un museo dedicado a la destilación artesanal con más de 500 metros de salas de exposiciones, jardines y huertos ecológicos. Este espacio permite apreciar la labor artesanal de la compañía y manifiesta cómo la inventiva, como la de transformar un mantecado en un digestivo licor, puede poner en el mapa global a este pequeño municipio onubense.
